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💍Cuando el Diseño de Dios se Encuentra con la Modernidad: Por Qué la Visión Tradicional del Matrimonio No Es Negociable

  • Foto del escritor: Truth Be Told
    Truth Be Told
  • 18 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Aquí tienes la traducción al español del texto, manteniendo el tono teológico y formal del original:

Si aceptamos la premisa de que el matrimonio fue diseñado por Dios con propósitos específicos y fundamentales —tal como se describe en las Escrituras— debemos, por tanto, seguir ese diseño hasta su conclusión lógica.


Para quienes se adhieren a la visión bíblica, la respuesta es clara: la homosexualidad y el lesbianismo, cuando se entienden como la base del matrimonio, no pueden encajar en el diseño fundamental que Dios estableció para la institución.


He aquí un vistazo al porqué, centrándose en los tres pilares principales de la intención original de Dios:


1. El requisito de "una sola carne" y el diseño complementario


La instrucción más explícita para el matrimonio se encuentra en Génesis 2:24, donde Dios declara:

"Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne".

El texto identifica explícitamente la unión como entre un hombre y su mujer. El concepto de "una sola carne" tiene sus raíces en la naturaleza complementaria de los cuerpos masculino y femenino, los cuales están diseñados de manera única para la unión física y el potencial de procreación.

  • El complemento: La Biblia enseña que el hombre y la mujer fueron creados para completarse mutuamente. Esta diferencia (la complementariedad de los géneros) no es una coincidencia; es esencial para la dinámica física, emocional y espiritual de la relación según el diseño de Dios.

  • Incapacidad física para procrear: Dado que uno de los mandatos iniciales de Dios fue "fructificad y multiplicaos" (Génesis 1:28), la incapacidad de dos personas del mismo sexo para cumplir físicamente este mandato a través de su unión se ve como una divergencia del propósito original e inherente del matrimonio.


2. La metáfora central: Cristo y la Iglesia


Como hemos discutido, el propósito más elevado del matrimonio bíblico es servir como metáfora de la relación entre Cristo (el Esposo) y la Iglesia (la Esposa). Esta metáfora depende enteramente de la distinción y los roles específicos de los dos sexos:

  • El rol masculino: El esposo está llamado a encarnar el liderazgo sacrificial de Cristo.

  • El rol femenino: La esposa está llamada a encarnar el respeto y la respuesta devota de la Iglesia.

Si la relación de pacto se cambia para incluir a dos personas del mismo sexo, se pierde la tipología bíblica: la imagen viva y visible de Cristo y la Iglesia. Desde la visión tradicional, la metáfora simplemente no puede funcionar sin la distinción necesaria entre lo masculino (figura de Cristo) y lo femenino (figura de la Iglesia).


3. La coherencia de las Escrituras


Para aquellos que confían en la Biblia como su autoridad máxima, la totalidad de las Escrituras define consistentemente el matrimonio como algo exclusivo entre un hombre y una mujer.

  • La Ley del Antiguo Testamento: Las prácticas contrarias al diseño previsto por Dios, incluidos los actos con personas del mismo sexo, están prohibidas (Levítico 18:22).

  • Afirmación del Nuevo Testamento: Jesús mismo afirmó el diseño original, citando Génesis 1:27 y 2:24 (Mateo 19:4-6), enfatizando que Dios "los hizo varón y hembra" y llamó a que se convirtieran en "una sola carne".

  • Enseñanza Apostólica: El apóstol Pablo también aborda las relaciones entre personas del mismo sexo en el contexto de alejarse del orden natural de Dios (Romanos 1:26-27).


Navegando la discusión con Verdad y Gracia


Mantener la visión tradicional requiere una distinción teológica clara. Si bien los deseos humanos de relación y compromiso son universales:

  • El amor se afirma, pero el matrimonio se define: La definición del matrimonio no se ve como algo que la sociedad o los individuos puedan redefinir, sino como una institución divina a la que Dios le dio su estructura específica. Desde esta perspectiva, cualquier expresión de afecto, compromiso o intimidad fuera del pacto matrimonial entre hombre y mujer se considera una desviación del orden previsto por Dios.

  • Todas las personas son valoradas, pero todas son llamadas a la obediencia y al arrepentimiento: Los cristianos están llamados a amar a todas las personas como creación de Dios, pero simultáneamente deben defender el estándar bíblico para la expresión sexual y el matrimonio. Este marco llama a todos —casados o solteros, heterosexuales u homosexuales— al arrepentimiento y a la sumisión al estándar de Dios, con la plenitud sexual reservada exclusivamente para el pacto matrimonial entre hombre y mujer.


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